Mujeres maduras: Belleza inteligente

Durante décadas a muchas mujeres se les ha bombardeado con la idea de que el envejecimiento es malo, por lo tanto, luego de los maravillosos  20, la principal obsesión de la mayoría, parece ser el hecho de conservar a toda costa a la muy preciada juventud.

Está bien cuidarse para preservar la salud, porque esto a su vez, brinda un aspecto radiante que realza la belleza y la jovialidad.Cuidarse implica prestar atención a una adecuada alimentación, hidratarse la piel del cuerpo, cuidarse el rostro con productos regeneradores, hacer regularmente ejercicio, entre otros puntos importantes.

Ahora bien, la obsesión por no aparentar la edad que en realidad se tiene, ha surgido de una propagación de la idea de que, la vejez resta belleza, sensualidad y algunas otras características importantes para destacar, esta ha sido una idea que se ha arraigado cada vez con mayor fuerza en nuestra sociedad, pero que no es realmente cierta. En este post descubrirás que la belleza no depende de la juventud.

Envejecer con dignidad ¿Qué significa?

Hay quienes en su mayor desesperación por lucir siempre jóvenes, se han dedicado a comprar una gran cantidad de cosméticos. Se colocan una gran cantidad de maquillaje para esconder cualquier arruga incipiente en su rostro y se compran cuanta crema promete resultados mágicos, para que la juventud atrase su partida el mayor tiempo posible. En los casos más extremos, otras mujeres acuden a renombrados cirujanos plásticos pero se vuelven completamente dependientes y obsesivas con el bisturí, llegando a resultados lamentables.

Muchas mujeres en negación, ocultan su edad en todo momento, es decir, no aceptan su edad en ningún aspecto de sus vidas, por lo que, les cuesta asumir ciertos compromisos propios de la edad o el simple hecho de vestirse acorde a ésta.

Salir constantemente con chicos que no desean una relación estable por ser muy jóvenes, lucir minifaldas o ropa muy ajustada que no realza su figura sino, penosas comparaciones con chicas mucho más jóvenes, son algunas de las lamentables consecuencias deno envejecer con decoro.

Es sumamente importante que la mujer de hoy entienda que el envejecimiento es un proceso natural que se da obligatoriamente en todos los seres humanos, por lo tanto, acoger este proceso y vivirlo de manera orgullosa, sosegada y hasta feliz, es admirable y esto es básicamente lo que significa envejecer con dignidad. No debe entenderse como una resignación de que la vida ahora será aburrida o triste y que nos debemos olvidar de vernos hermosas o sensuales, ¡Por supuesto que no!

La madurez no es lo opuesto a belleza o sensualidad

Quien ha entendido que durante los años de juventud se acumularon grandes aprendizajes para liberarnos de miles de prejuicios y temores que nos coartaban la libertad, también se ha empoderado para sentirse, segura, valiosa, sabia y decidida. Estas cualidades hacen de la mujer una fémina con una fuerza impresionante que la hace verse radiante en donde sea que se encuentre.

Una mujer que acepta sus años con orgullo, que no los disfraza de una juventud perdida que ya no le pertenece, sino que los luce con la frente en alto, puede aún gozar de sensualidad y también verse y sentirse hermosa.

Es decir, no significa que una mujer de 50 no pueda lucir un vestido ajustado si tiene un cuerpo cuyas rutinas de ejercicios lo han mantenido esbelto, pero no es lo mismo lucir un atuendo con la sensualidad de una mujer madura, segura de qué quiere y de quien es, que ponerse este atuendo tratando de lucir como una chica de 20, intentando que su rostro oculte todas las señales de quien en realidad ya no es.

El primer caso antes mencionado, se verá hermoso, sensual y atrayente, mientras que el segundo, puede verse hilarante y hasta vergonzoso. Lo mismo puede decirse de la mujer que tiene una relación amorosa con alguien mucho más joven, si lo hace a sabiendas de lo que puede esperar, ha tomado una decisión que no tiene por qué apenarle, no así, quien niega la realidad y se comporta como una quinceañera cuando a todas luces no lo es.

La mujer de hoy debe quitarse esa idea de que la vejez es un camino plagado de desgracia que la llevará a relegarse por completo, para asumir su edad con elegancia, sabiéndose hermosa por toda la sapiencia que ha logrado con los años y que le permiten dar cada paso de manera firme y deslumbrante, mientras que aquellas que profesan la belleza de la juventud, aun pisan tambaleantes por diferentes caminos sin estar muchas veces aún seguras de hacia dónde desean dirigir sus pisadas.

Cuando la mujer acepta su edad, disfruta de la madurez de sus años y reconoce sus cualidades y defectos, tanto físicos como los propios de la personalidad, puede sacar el máximo provecho de lo que tiene para enaltecerse divinamente, sin necesidad de botox, maquillaje excesivo o un forzado vestuario extravagante.

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